El Viernes Santo es uno de los tres días más importantes del calendario católico. Es el día de la Muerte de Cristo como también es importante su nacimiento y su resurrección. Con motivo de la muerte del Señor, la Catedral ofreció la celebración propia de la fecha aunque con algún matiz importante como que al final, el deán de la Sancta Ovetensis, Benito Gallego, ofreció a los más de 1.000 fieles que abarrotaron el templo la bendición del Santo Sudario, el paño que según la tradición cristina cubrió la cara de Jesús tras su muerte y en el sepulcro.
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