miércoles, 19 de diciembre de 2012

La Esperanza de Triana por Covadonga‏



Si bien el otro día hablábamos en este mismo blog de la calle Covadonga de Oviedo y la Reina de la Montaña, ahora nos encontramos otro hecho que tuvo lugar a muchos kilómetros de la capital asturiana, en la mítica Hispalis. Una de sus calles del barrio de Triana lleva por nombre a la patrona de Asturias, donde tendría lugar un hecho que quedaría reflejado para la historia en un lienzo cerámico que se coloco en número 9 de la calle Covadonga sobre el portal de lo que fue fábrica de tejas y ladrillos «San José». Esta cerámica fue realizada por Morilla a petición del que fuera entonces el mayordomo de la Esperanza de Triana y a su vez propietario del inmueble donde  se colocó este lienzo, D. José Ruiz Flores. El azulejo conmemora el pasó por vez primera y única por la calle Covadonga, con motivo de la salida extraordinaria de la Esperanza de Triana con motivo de la proclamación por Pio XII, del Dogma de la Asunción el día 31 de Octubre de 1950.






Texto de Julio Dominguez Arjona:

Los actos comenzaron en la tarde del martes 31 de octubre de 1950 en el interior de la iglesia de San Jacinto de donde saldría la procesión sobre las diez y media de la noche entre la luz de mil bengalas encendidas por los trianeros. La Virgen de la Esperanza iba en su paso pero sin palio y con la particularidad de ir vestida toda de blanco. En el recorrido hacia la cercana Parroquia de Santa Ana hizo estación en la iglesia de la O, donde honró a la Titular de Penitencia, entonando los presentes una Salve. Por la calle Castilla accedería al Altozano donde la Esperanza de Triana quedaría por unos instantes de cara al río y a Sevilla contemplando unos fuegos artificiales. Hasta las dos de la madrugada no haría su entrada la Virgen en la catedral de Triana.






A la mañana siguiente, tras una misa solemne, se organizaría la procesión de regreso a San Jacinto. La Virgen daría un rodeo por las calles Bernardo Guerra y Duarte para acceder a la calle Betis, entrando en su sede de Pagés del Corro pasadas las cuatro de la tarde.

Con tal motivo también se recogieron firmas para solicitar al Ayuntamiento de la época se dedicase una calle en el barrio a la Asunción, (como así se hizo con el Dogma de la Inmaculada, de ahí la calle Pureza) este nombre fue concedido y situada en la actual y absurdamente medio peatonal calle Asunción, que también es Triana y si no creen , fíjense en el azulejo del intendente Olavide que hay en la fachada del  actual  Museo de Carruajes.





Con ocasión del cincuenta aniversario de esta definición dogmática, el 3 de noviembre de 2000, la Virgen de la Esperanza fue nuevamente trasladada en su paso sin palio a la Parroquia de Santa Ana de donde regresaría al Domingo siguiente. En esta ocasión la Virgen luciría su manto de salida verde en lugar de las vestimentas blancas de la procesión original.



Retablo cerámico realizado por Morilla y encargado por D. José Ruiz Flores en recuerdo del paso triunfal de la
Esperanza de Triana por la calle Covadonga.



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