domingo, 26 de octubre de 2014

"Seguidme y yo os haré pescadores de hombres"




"En aquel tiempo Jesús paseaba por la orilla del lago de Galilea cuando vio a dos hermanos: a Simón también llamado Pedro y a Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al agua, Jesús les dijo: Seguidme y yo os haré pescadores de hombres. Al momento dejaron sus redes y se fueron con Él. Un poco más adelante vio Jesús a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca reparando las redes. Jesús los llamó y al punto, dejando ellos la barca y a su padre, le siguieron".

San Mateo, 18-22




"Jesús, acaba de comenzar la predicación del Reino de Dios, cuando su mirada se dirige los pescadores, dedicados a su trabajo cotidiano. Echan las redes, las reparan. Pero les espera otra pesca. Jesús les llama con decisión y ellos le siguen con prontitud: a partir de ahora serán «pescadores de hombres» Lucas, muestra el camino de fe de los primeros discípulos, precisando que la invitación al seguimiento les llega después de haber escuchado la primera predicación de Jesús, y después de haber experimentado sus primeros signos prodigiosos. En particular, la pesca milagrosa constituye el contexto inmediato y ofrece el símbolo de la misión de pescadores de hombres que se les confío. El destino de estos «llamados», a partir de ahora, quedará íntimamente ligado al de Jesús. El apóstol es un enviado, pero antes aún es un «experto» de Jesús". 

Benedicto XVI. Ciudad del Vaticano, 22 marzo 2006

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