En este tiempo sagrado de Cuaresma del año 2026, la Iglesia nos invita una vez más a emprender el camino interior hacia la Pascua. No es un viaje geográfico, sino un peregrinaje del alma, un éxodo personal desde las tierras áridas de nuestra rutina y autosuficiencia hacia la tierra prometida del corazón renovado. Este período de cuarenta días se convierte en un eco de la travesía de Israel por el desierto y del propio ayuno de Jesús antes de iniciar su ministerio. Es un tiempo regalado, un kairós, un espacio propicio para detenernos, escuchar el susurro de Dios en el silencio y reorientar nuestra vida hacia Él, que es la fuente de toda misericordia y vida.
















.jpeg)

