Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

lunes, 30 de marzo de 2026

Prensa: Los Estudiantes lucen su estilo sevillano por Oviedo llevando el paso de la Sagrada Lanzada a costal

La procesión de la Sagrada Lanzada / Mario Canteli


Félix Vallina - 29 MAR 2026 


La Hermandad de los Estudiantes volvió a asumir este domingo el protagonismo de una de las citas más señaladas de la Semana Santa ovetense durante la procesión de la Sagrada Lanzada. El imponente paso, de cerca de 1.900 kilos, recorrió las calles sostenido sobre la séptima vértebra de sus costaleros, que un año más hicieron gala del marcado carácter sevillano que define a esta cofradía.


Desde primeras horas de la tarde, La Tenderina comenzó a llenarse de fieles. A las cinco en punto, la parroquia de San Francisco Javier, sede de la hermandad, se convirtió en el epicentro de la expectación. La procesión salió veinte minutos más tarde. La Cruz de Guía con orfebrería sevillana, acompañada por damas de mantilla, nazarenos, acólitos con ciriales, el coro San Javier, la Agrupación Musical San Salvador y una escolta de reservistas voluntarios de la asociación Ares formaron parte del cortejo que acompañó a las imágenes del Santísimo Cristo de la Misericordia y Monsacro y San Longinos durante todo el recorrido.

Minutos antes de la salida, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, quiso dirigirse a los costaleros. En un breve encuentro cargado de simbolismo, les animó con palabras que resonaron entre los presentes: «En este momento tan violento y tan mentiroso que vive el mundo hacen falta costaleros que nos lleven donde quiera Dios». Fue él mismo quien, golpeando el martillo, dio paso a la primera «levantá» y al inicio de la procesión.


Esa primera «levantá» estuvo dedicada a Víctor Baragaño, hermano del mayordomo primero de la cofradía, Pablo Baragaño, en un gesto cargado de emoción. Bajo las trabajaderas, los costaleros respondieron a las órdenes del capataz, Iván Rodríguez-Zapico, que volvió a guiar el paso con su inconfundible estilo: «¡A pulso ‘aliviao’, con mucho ‘cuidao’, valientes!» o «¡Todos por igual, hermanos, arriba!» fueron arengas que marcaron el ritmo de todo el recorrido.


A lo largo del itinerario, los costaleros tuvieron que enfrentarse a las exigentes «revirás», maniobras que consisten en girar el paso en calles estrechas con una precisión extrema. Especialmente delicada fue la de la calle Folgueras, donde el paso avanzó prácticamente rozando las paredes en una maniobra milimétrica que mantuvo en vilo al público. Otro de los momentos más esperados llegó bajo el arco del Ayuntamiento, donde los costaleros realizaron el tradicional paso de rodillas, una de las estampas más sobrecogedoras de la procesión.


Como es habitual, uno de los puntos álgidos se vivió en la calle Azcárraga, en la conocida cuesta de la Vega. Allí tuvo lugar la tradicional «chicotá», que consiste en recorrer un tramo –en este caso la pendiente– sin detener el paso, aumentando el ritmo para evitar que el paso se frene y dotar al momento de una especial espectacularidad. El esfuerzo coordinado de los costaleros, acompañado por los sones de la Agrupación Musical San Salvador y el aplauso constante del público, convirtió este instante en uno de los más celebrados de una procesión que tenía previsto su regreso a La Tenderina a eso de las diez de la noche.









DIARIO LA NUEVA ESPAÑA


No hay comentarios:

Publicar un comentario