02/04/26.
Como marca la tradición, en la mañana del Jueves Santo la Agrupación Musical San Salvador se encamina hacia la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, corazón espiritual de la ciudad y testigo de siglos de fe. Allí, ante la antigua imagen de su patrono titular, San Salvador, los sones y las flores se convierten en oración, en un gesto sencillo pero profundamente cargado de devoción. La ofrenda floral y musical no es solo un acto simbólico, sino una expresión viva de gratitud, de entrega y de fe compartida, en la que la música se eleva como lenguaje del alma hacia Dios.
Este toque, cargado de emoción y significado, se ofrece en memoria de todos los difuntos fallecidos a lo largo del año. Es un recuerdo que no es tristeza, sino esperanza cristiana, pues en la fe sabemos que la muerte no es el final, sino el paso a la vida eterna. Así, desde lo alto de la torre, la música se convierte en plegaria, y la ciudad entera queda envuelta en un instante de comunión, donde la tradición, la fe y el recuerdo se unen bajo la certeza de la Resurrección.
AGRADECIMIENTOS:
Fotografías: D. Javier Fernández Santiago (Crónica Cofrade)
Videos: D. Juan Pablo de la Cal


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