La figura de Fernando de Valdés Salas (1483 - 1568), fundador de la Universidad de Oviedo, encarna el compromiso de la Iglesia con la educación, si bien su legado trasciende lo puramente académico. Comenzó su ministerio episcopal en Oviedo y, con el tiempo, fue llamado a ocupar la sede arzobispal de Sevilla, uniendo así en su trayectoria dos realidades que hoy se entrelazan de manera simbólica, como veremos más adelante.
En el espíritu de fe y estudio se enraíza la Hermandad y Cofradía de los Estudiantes, la corporación más sevillana de Oviedo, que surge como pro-hermandad en el año 2006. Desde entonces, ha ido creciendo como una realidad viva dentro de la ciudad, especialmente vinculada en sus comienzos al ámbito universitario y juvenil. La Hermandad no solo mantiene viva la tradición de la Semana Santa, sino que también promueve valores cristianos como la fraternidad, el sacrificio, la entrega y el compromiso con los demás, haciendo presente la fe en medio de la vida cotidiana durante todo el año.
Este vínculo con la Universidad se hace especialmente visible en algunos de sus actos más significativos. La procesión del Lunes Santo, de la madrugada del Viernes Santo con el Señor de la Sentencia o del Sábado in Albis, así como el Pregón del Costalero, tienen lugar en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo, en cuyo patio se alza la estatua sedente de Valdés Salas. Desde ese lugar, su figura parece contemplar, con silenciosa elocuencia, el caminar de la cofradía más sevillana de Oviedo, la de Los Estudiantes, estableciendo un puente simbólico entre la ciudad que le vio comenzar su ministerio como obispo - Oviedo - y aquella otra en la que alcanzó su plenitud episcopal como arzobispo - Sevilla -. De este modo, en ese mismo espacio donde nació el impulso académico de la ciudad de Oviedo, la Hermandad actualiza su espíritu, uniendo estudio y devoción, amor a Dios y fe, y dando continuidad viva a su legado.
Un ejemplo de esta singular relación acaeció en la noche del Miércoles Santo de 2026, cuando Santiago Rodríguez, joven costalero y vocero de la cuadrilla de Los Estudiantes, cruza con paso contenido el umbral del Paraninfo de la Universidad de Oviedo, dejándose envolver por la solemnidad del espacio. Su mirada, cargada de respeto y asombro, se eleva hacia el óleo que preside la estancia, en el que se representa a Fernando de Valdés Salas, figura fundacional de la institución. En ese instante, tradición universitaria y fervor cofrade parecen encontrarse en un mismo lugar, como si el tiempo se detuviera para unir pasado y presente. El joven, heredero de una forma de vivir la fe desde el esfuerzo y la entrega bajo las trabajaderas, se reconoce, quizá sin palabras, en ese legado que une conocimiento y devoción, historia y vida.







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