El contexto histórico y religioso del juicio
La sentencia de Jesucristo fue el resultado de un proceso complejo que involucró tanto las autoridades religiosas judías como el poder político romano. Según los Evangelios, después de su arresto en el Huerto de Getsemaní, Jesús fue conducido primero ante Anás (suero político del Sumo Sacerdote) y luego ante Caifás, el Sumo Sacerdote en funciones (Juan 18:13-24; Mateo 26:57). Allí, el Sanedrín buscó testimonios falsos para condenarlo por blasfemia, acusación que surgió cuando Jesús afirmó ser el Mesías, el Hijo de Dios, declarando: "Tú lo has dicho" ante la pregunta de Caifás, y refiriéndose a su futura exaltación a la diestra del poder divino (Mateo 26:63-66; Marcos 14:61-64). Este juicio religioso, realizado de noche y con irregularidades procesales según la ley judía, culminó con la decisión de entregar a Jesús a Poncio Pilato, el gobernador romano, pues la autoridad romana reservaba para sí la potestad de ejecutar penas capitales.








