EL CORREO / 27 MARZO 2010
Desde 1977, cada Lunes Santo se podían ver dos claveles rojos en el llamador del Cristo de San Gonzalo. Las ponía Modesta, abuela del capataz del Cristo de la Estrella, para recordar a su hijo, fallecido unos meses antes. Manuel Vizcaya heredó de su padre Juan la pasión cofrade pero su prematura muerte le impidió heredar también el puesto de mando de la hermandad del Lunes Santo.

