Desde 1981 el Santísimo Cristo del Gran Amor, talla donada por Scotta, Bertoni y otros jugadores argentinos, se venera en la Catedral de Buenos Aires. Salió de Sevilla y ahora, 30 años después, volverá a salir de aquí una túnica y una camisa para esta «sevillana» imagen
JESÚS ÁLVAREZ / SEVILLA - 01/07/2011
![]() |
| Cristo del Gran Amor |
Esta historia de cristos y futbolistas, de religión y goles, comenzó hace 30 años cuando Scotta jugaba en el Sevilla F.C. y podía doblar un poste de un disparo. El cañonero argentino, terror de las partes blandas y menos blandas de los defensas contrarios que por exigencias de sus contratos tenían que formar barrera frente a él («¡¡¡psss, psss, que viene, que viene!!!», le cantaba la afición cuando cogía carrerilla para disparar una falta) era ya entonces una persona muy religiosa que rezaba antes de salir al campo, según recuerda Pablo Blanco, otro ilustre futbolista sevillista. «Tanto él como Bertoni eran muy creyentes y a Daniel lo hice yo hermano de la Macarena y ese fue el nombre que le puso a su hija. Sus goles se los agradecían a Dios los dos», comenta a ABC. «El Gringo», como era conocido Scotta en Sevilla, encargó en 1981 al imaginero Luis Álvarez Duarte una talla de un Cristo para la Catedral de Buenos Aires.

