14 de Septiembre de 1986. En el ocaso del verano, en la sevillana localidad de Benacazón, se templaron los metales para regalarle a Juan Vizcaya la música con la que comanda esa chicotá eterna desde el cielo. Esa chicotá que Bienvenido Puelles selló en un pentagrama cumple hoy 30 años.
