IVÁN VILLAR/GIJÓN - Lunes, 9 de abril de 2007
Eran tres marchas y era una. Mañana de encuentro
y emoción. Gijón se desperezaba aún al mediodía cuando entre las calles comenzó
a reverberar un lejano tocar de tambores. Se oía por Cimadevilla, por El Carmen,
entre las paredes de la ruta vacía de los vinos... Era Domingo de Resurrección y
el ruido de percusión invitaba a buscar las procesiones; llamaba a su
encuentro.

